domingo, 10 de febrero de 2013

Punto y seguido

Fotografia: E. Fernández

      
      Entre el suelo de piedras grandes e irregulares, y una pared con base de columna romana reposa una mujer   de pelo negro peinado  y recogido  en la nuca  por un moño desigual  que despeja  los pliegues de la frente y bajo ella  asoman unas cejas pobladas con  los ojos hundidos y la mirada perdida;  acentúan su expresión severa la rigidez de la mandíbula  y los pómulos salientes   en el rostro que  contrastan  con una   nariz pequeña y unos labios desdeñosos en su perfil.
 
      El sol hace una hendidura entre las sombras del empedrado, pero  aún la tarde no la alcanza y, vive sin tiempo a merced de la vida.

      Viste una camiseta  de manga corta de amplias rayas blancas y fucsias de la que asoma  el brazo derecho y extiende la  palma de la mano  hacia arriba  y la apoya  sobre   una falda larga marrón  con ligeros motivos anaranjados y  al final de la misma,  de un pequeño volante asoman  sus  pies descalzos. Cruza sobre su pecho un bolso en bandolera  de color  crema  con estampados de pequeñas nubes en  el mismo tono y en el mismo lugar de la mano que pide. Pide. En su regazo sujeta a un niño  que muestra su cabeza de pelo corto y oscuro,  vestido de camiseta blanca.  Frente a ellos,  un diminuto pájaro se ha posado en el pavimento  a esperar con ellos igual que un punto y seguido.

3 comentarios:

ana dijo...

Buena descripción de lo evidente, y lo evidente es lo que podemos ver en todas partes de esta nuestra querida España derivada a la mendicidad.

Besos.

ana dijo...

Por cierto, la foto es una foto 10.

Anónimo dijo...
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